¿Hola?
Cuando al Universo se le olvidó marcarte.
HOLA!
Siento que no tengo de qué escribir sobre mi vida.
Llevo meses muy aburrida y cargando la culpa por no sentir inspiración ni ganas de correr hacia nuevas metas, aun sabiendo que en el silencio y las pausas es donde el Universo empieza a susurrar las respuestas que nos dan la curiosidad de ir a crear un sueño nuevo.
Pero,
¿qué se hace cuando al Universo parece que se le olvidó llamarnos?
La realidad es que no sé.
Sigo esperando, después de meses que suene mi alma con ganas de moverse hacia algún lugar.
En estos tiempos de no hacer nada, me he puesto a aprender, a pensar, a sentarme con mis espirales de pensamientos, y te quiero regalar algunos que me han puesto a reflexionar.
Espero que alguno te regale un punto de vista diferente en tu vida para que pueda expandirla.
Esta un poco largo,
puedes leer solo los títulos que te atraen.
1. El perdón más grande que me debo es el perdón de tener pensamientos de carencia.
Yo pensaba que ya me había perdonado todo —porque estoy muy enamorada del humanito que soy—, pero me di cuenta de que el perdón más grande que me debo es el de seguir teniendo pensamientos de carencia.
Y esto se puede ver reflejado en muchas áreas de la vida:
Quedarte en una relación solamente por pensar que nadie más va a llegar —carencia—.
Empezar proyectos que no te emocionan por miedo a ver tu cuenta de banco bajar —carencia—.
Cobrar menos de lo que sabes que vales “para no perder la oportunidad” —carencia—.
Creer que si descansas te vas a quedar atrás —carencia—.
Podría hacer una lista interminable de miedos míos que me hacen caer en pensamientos de carencia, y la realidad es que no los había entendido así.
¿Cuál es el antídoto de esto?
Confianza.
Y es bien difícil este tipo de confianza, porque implica soltarte antes de ver, dejar de correr, dejar de controlar. Implica confiar en que el Universo sabe más de tiempos que tú —puf, qué difícil es esto—.
Implica decirte una y otra vez que está bien no saber cómo llegar a lo que quieres lograr, y dejar de hacer y simplemente ser.
Implica soltarte de lo que ya sabes que no es, sin la remota idea de si algo más va a llegar.
Y ese es un acto de valientes, de personas que le tienen más fe a la vida que a sus miedos.
Yo sigo aprendiendo a hacer esto. Sigo aprendiendo a perdonarme por tener miedo, a creer que si no estoy haciendo nada porque no encuentro nada que me emocione hacer, no estoy fallando: estoy recalibrando, aunque esté tomando muchísisisisimo más tiempo de lo que pensé.
Y me tengo que repetir una y otra vez que sí puedo confiar en que el Universo no me va a abandonar solamente porque me salí de la carrera que ya no me interesa correr.
2. Nada de ti es tu enemigo.
Puf, esto lo ando apenas integrando, pero muchas veces me peleo conmigo misma por ser de cierta forma. Desde mi físico —como simplemente no poder enflacar más, porque estoy traumada con lo flaca que siento que está la moda ahorita— hasta mi miedo a que el algoritmo se olvidó de mí y ahora no tengo likes —qué duro es confesar esos miedos públicamente—.
Pero bueno,
estoy aprendiendo que estas cosas de mí que me molestan no están aquí para hacer mi vida más difícil. Están aquí para ayudarme, para encontrar cachitos de mí que necesitan ser abrazados y transformados, no borrados.
Y te pongo ejemplos más comunes, como la envidia —que creo que es algo que varios experimentamos—.
Nos sentimos mal por tener envidia de ciertas personas, cuando para nada: la envidia bien canalizada es hermosa. Te viene a enseñar que alguien tiene una realidad que a ti te gustaría tener, para que puedas tomar los pasos correctos para tener tu versión de esa misma realidad.
O la culpa —esta es mi crucifijo—.
La cargo como medalla de oro, como si tener culpa me hiciera mejor persona, cuando al revés: tener culpa solamente me señala dónde están mis juicios, mi límite de poder recibir.
Aprender que la culpa no es un castigo, es mi propio cuerpo intentando comunicar lo que le duele para que pueda sostenerlo mejor, sin necesitar castigarme en el proceso.
3. Este es el único momento de tu vida en el que vas a poder experimentar lo que sea que existe en tu presente.
A veces queremos huir tanto del momento presente que se nos olvida que jamás vamos a volver a vivir este instante, aun cuando ese instante esté lleno de dolor.
Y sé que es fácil querer salir del agujero, pero hay una belleza en poder ver que jamás vas a volver a sentir exactamente lo que sientes, como lo estás sintiendo en este momento. Porque en cada segundo te estás convirtiendo en una versión nueva de ti, y sea cual sea la profundidad de tu sentir, siempre viene con una lección muy especial.
Y esto también pasa cuando quieres correr a un futuro, a un sueño, a tener hijos, casarte… no sé, lo que sea que ya quieres que llegue a tu vida.
¿Cuál es la prisa? ¿A dónde quieres llegar?
Estás en el momento perfecto. ¿Sabes por qué? Porque es el momento que hay.
Y el futuro de la imaginación literalmente nunca llega, entonces recuérdate que no hay a dónde llegar. Solo existe el presente, y mientras más conciencia hagas de que no se trata de llegar a ningún lado, solo de experimentar, más vida le vas a poder regalar a tu vida.
Como diría Holsch, mi amigo que amo:
“Wherever you think you are going, you are already there.”
4. Si te cuesta tu sistema nervioso, es demasiado caro.
Es decir, si altera tu sistema nervioso, no es para ti.
Así de sencillo.
Si estás en lugares, relaciones, amistades, trabajos, sueños o hasta metas que te están costando que tu sistema nervioso esté en calma, es un precio demasiado alto que pagar.
Lo difícil no es tener claridad sobre lo que nos hace bien y lo que nos hace mal.
Lo difícil es tener la valentía de aceptar cuando las cosas nos quitan más de lo que nos dan, porque no queremos sacarlas de nuestra vida por miedos —una vez más, pensamientos de carencia—.
Así que este año —no sé, te digo esto tanto a ti como a mí— tal vez una meta bonita es empezar a limpiar de tu vida todo lo que te da más ansiedad y te quita paz.
Porque la vida es demasiado corta para vivir con un sistema nervioso alterado.
En fin,
pensé mucho en publicar esto.
Me siento muy incómoda con no poder conectar tan profundo como antes. Parte de la vida, parte de mis procesos, y lo agradezco.
Espero que algo de aquí le sume a tu vida.

P.S.
El DOMINGO VOY A DAR UN WEBINAR para quien quiera PUBLICAR SU LIBRO este año. Llevo 5, jaja. Me sé muy bien el camino y te prometo que es mucho más fácil de lo que parece.
Si quieres más info, escríbeme por aquí.
Que tengas un hermoso año!
Gracias por ser parte de mi comunidad, si te gusta lo que escribo, me harías muy feliz suscribiéndote.



Amé tu cúmulo de reflexiones. Voy en tren, camino de Barcelona. Justo ando escribiendo mi próxima publicación para Substack y me tomé un mini-break para leer la tuya.
Gracias por compartir con honestidad y "rudeza" me identifico demasiado con los pensamientos / sentimientos de carencia, 2025 no fue fácil y me sigo "castigando" por no apreciar la belleza del momento presente, de lo que tengo en mi vida, por vivir en queja...No me gusta, pero es a lo primero que tiende mi mente cuando le doy el chance. En fin, que hay que seguir, aceptando, viendo, sintiendo...
Te mando un abrazo enorme.
PD me encantaría asistir a tu webminar porque el 2026...es el año de mi libroooo
Ali espero que poco a poco este año salga esa magia que llevas dentro al escribir- esa al igual que el amor nunca se va porque está en ti- un día a la vez.
Por otro lado resonó mucho tu escrito más cuando hablas de la culpa. Hay a veces errores que uno comete(al menos yo) en mi vida que pues nada toca mirarlos de frente y seguir en la lucha por aprender de ellos. Pero si uno se autocrítica demasiado, y pues luego me tocó aprender gracias a tu libro que me ha apapachado tanto que uno es humano y la vida no es para dejarla perfecta sino vivida. Entonces nada gracias por estar de nuevo por allí con ese abrazo en palabras a la distancia 🌹✨😊
-🐺